Si eres un amante del vino, seguramente habrás escuchado hablar de las parrales y las vides. Estos términos pueden parecer sinónimos para algunos, pero en realidad, existen algunas diferencias entre ellos. En este artículo vamos a profundizar en estos términos y explicar las diferencias entre una parra y una vid.
¿Qué es una vid?
Comencemos por definir lo que entendemos por ‘vid’. La vid es una planta que produce uvas, y es cultivada en todo el mundo con el propósito de elaborar vino, entre otros productos. La vid es una planta leñosa, que pertenece a la familia de las vitáceas. Su tronco es fuerte y leñoso, lo que le permite soportar el peso de las ramas y las uvas que produce.
¿Qué es una parra?
Por otro lado, la parra es una estructura hecha de madera o metal, que se utiliza para sostener las uvas. Es decir, no es una planta, sino que es una estructura artificial que se coloca en el jardín o huerto para que las viñas crezcan y produzcan uvas. Es importante mencionar que las parras no son necesarias para cultivar viñas, ya que también se pueden cultivar en espaldera o pérgola sin necesidad de colocar estructuras adicionales.
¿Cuáles son las diferencias principales?
Ahora que comprendemos lo que hace referencia cada término, es importante destacar las diferencias principales entre una parra y una vid. La principal diferencia radica en que la vid es una planta viva, que produce uvas, mientras que la parra es una estructura artificial que sirve para sostener las ramas de la vid y dirigirlas en una dirección determinada.
Otra diferencia importante es que las parras no son necesarias para el cultivo de las viñas, pero sí pueden ser útiles para mantener las uvas en perfecto estado. En este sentido, las parras pueden proteger las uvas de los rayos del sol, del viento excesivo y de otras inclemencias meteorológicas que puedan afectar a su crecimiento.
¿Qué aspectos tienen en común?
Aunque hay diferencias notables entre las parras y las viñas, también hay algunos aspectos en común. Ambos necesitan un suelo fértil, agua y sol para crecer y producir uvas. Además, tanto las parras como las viñas pueden ser cultivadas en diferentes variedades, lo que significa que pueden tener diferentes sabores, colores y aromas.
¿Cómo afecta esto a la producción de vino?
Si bien las diferencias entre las parras y las viñas no afectan directamente al sabor del vino, sí son importantes en términos de producción. Por ejemplo, algunas bodegas pueden preferir cultivar sus viñas en parras, ya que esto les permite controlar el crecimiento de las uvas de forma más precisa. De esta manera, pueden garantizar que las uvas tengan el tamaño y la calidad deseada.
Por otro lado, otras bodegas pueden optar por cultivar sus viñas en pérgolas o espalderas, ya que esto les permite gestionar mejor el espacio y reducir los costos de producción. En cualquier caso, la elección de uno u otro método de cultivo dependerá de la zona geográfica, el tipo de suelo y las preferencias del enólogo.
Epílogo
En definitiva, podemos concluir que existen algunas diferencias entre las parras y las viñas. Mientras que la vid es una planta viva que produce uvas, la parra es una estructura artificial que sirve para sostener las ramas de la vid. Sin embargo, ambas son fundamentales para el cultivo de uvas y la elaboración de vino. La elección entre una u otra dependerá de las preferencias del enólogo y de las condiciones geográficas.